Ku Czci Jana Pawła II, 19 II 2010 Kolumbia



Reunión del lanzamiento de la estampilla en honor a Juan Pablo II el Magno, el viernes 19 de febrero de 2010


Señor Doctor ....... , Ministro de Comunicaciones
Eminentísimo Señor Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá,
Excelentísimo Señor Belisario Betancur, Expresidente de la República de Colombia y Señora,
Excelentísimo Señor Aldo Cavalli, Nuncio Apostólico de Su Santidad,
Rectores de Universidades,
Señores Académicos,
Estudiantes,
Señoras y Señores,

 

Una buena comunicación se fundamenta en el diálogo. Para Juan Pablo II el diálogo fue uno de los rasgos más característicos de su personalidad. Quería dialogar con el mundo entero, con los representantes de las diferentes religiones, con los artistas y los científicos, con los políticos y con los periodistas, con los obreros y los campesinos. Indudablemente su grupo predilecto fue la juventud.

 

El diálogo tiene sus orígenes en los inicios de la humanidad conocida. Los antiguos griegos lo utilizaron como el punto de partida para el conocimiento y la solución de los conflictos sociales. El maestro Sócrates tuvo su gran discípulo en Platón y los dos, a través de los diálogos, buscaban la verdad y descubrían la riqueza de la argumentación.

 

El diálogo también fue muy apreciado en el judaísmo y especialmente a lo largo de la época cristiana. Recordemos que ya Pablo VI en su Encíclica Eclesiam suam señaló que Dios mismo en su acto de creación inició el diálogo con el hombre. Después de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, la palabra revelada puede ser considerada como la invitación al diálogo. El hombre corresponde a la Palabra con sus oraciones. Naturalmente el diálogo divino está basado en el amor y se diferencia mucho del diálogo socrático.

 

Juan Pablo II vio en el diálogo un modo eficaz en la construcción de la civilización del amor. Consideró el diálogo como un elemento indispensable en la construcción del pensamiento ético y como un paso definitivo en el acercamiento a cualquier persona de cualquier status. Naturalmente también lo dimensionó como un recurso sumamente válido en nuestra época de pluriculturalismo.

Probablemente, su mensaje titulado Diálogo a favor de la paz - un reto para nuestros tiempos que preparó el Papa Wojtyla para el Día Mundial de la Paz en el umbral de 1983 es un texto que explica claramente su visión de diálogo. Podríamos señalar que hay por lo menos cinco condiciones indicadas por el autor de este famoso mensaje. La primera, se refiere a la búsqueda del objetivo del diálogo: la verdad, el bien y la justicia, independientemente del interés propio porque se refiere al bien de toda persona humana. La segunda condición, es la de la voluntad y de la capacidad de comprender al otro. La disposición de escuchar las razones del con quien se conversa. La tercera condición se refiere a la identificación de las diferencias entre los participantes en el diálogo que permite comprender los diferentes puntos de vista y buscar una solución de compromiso. La cuarta, se refiere a los aspectos comunes dentro de las múltiples perspectivas que acercan a ambas partes al bien común. Y finalmente, la última condición es la negociación y el arbitraje que supera las divisiones y afirma la búsqueda del bien.

 

Todos sabemos que el diálogo es muy difícil, que se realiza en diferentes niveles y desde diversos puntos de vista, pero también debemos reconocer que es una herramienta eficaz para combatir la violencia. El diálogo permite construir los puentes de la comunicación y por su intermedio pierden su validez los muros que dividen o separan.

 

En este sentido las breves consideraciones presentadas sobre el diálogo en las enseñanzas de Juan Pablo II aspiran a fortalecer la necesidad de la construcción de la paz y de la justicia que trajo el papa a Colombia, en 1986 (mil novecientos ochenta y seis). Confío que las estampillas con la imagen de Juan Pablo II el Magno podrán recordar a la gente de todos los países a donde llegue esa emisión de los correos de Colombia que son valores supremos y que todos debemos respetarlos.

 

Juan Pablo II visitó a Colombia como Peregrino de la Paz. Esta bella emisión filatélica, en este sentido, constituye también un sentido homenaje a su memoria de parte de los colombianos, asimismo es un testimonio de su amor por este país. Las enseñanzas del Papa que vino de lejos siguen invitando al diálogo tan necesario en estos tiempos y también para esta nación.

Quiero agradecer al Ministerio de Comunicaciones y a todas las personas que apoyaron este homenjae e hicieron posible la circulación de esta estampilla.

Que Dios los bendiga.


Stanislaw Cardenal Dziwisz
Arzobispo de Cracovia

 

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