Palabras a los artistas. Concierto de la música de F. Chopin, ejecutado por la Maestra Aleksandra Szymczak, el día sábado 20 de febrero de 2010


Palabras a los artistas. Concierto de la música de F. Chopin, ejecutado por la Maestra Aleksandra Szymczak, el día sábado 20 de febrero de 2010 - Kolumbia

 

Eminentísimo Señor Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá,

Excelentísimo Señor Belisario Betancur, Expresidente de la República de Colombia y Señora,

Excelentísimo Señor Aldo Cavalli, Nuncio Apostólico de Su Santidad,

Señores Rectores de la Universidades,

Señores y Señoras,

 

La vida y la cultura son relacionadas entre sí de modo sumamente fuerte, irrepetible y permanente. La cultura existe gracias a la actividad del hombre y el hombre desarrolla su vida gracias a la simbiosis con la cultura. Y aunque cada cultura ofrece diferente interpretación de la realidad, siempre y solamente el hombre la asimila, la transforma y transmite los valores que saca de ella para las sucesivas generaciones. Juan Pablo II constantemente subrayaba el significado de la libertad en la vida del hombre. La libertad conduce al hombre por el camino de la verdad y del amor. Precisamente la libertad permite al hombre vencer el egoísmo y transmitir sus dones al prójimo en el Evangelium Vitae podemos leer: "La vida humana es un don que recibimos para transmitirlo de nuevo".

 

 

El arte constituye un elemento privilegiado de la cultura. Pero, no podemos olvidar que también en el arte la libertad del hombre y del artista es el reconocimiento del acto del Creador y que la vida del hombre depende de Dios. Por estas razones, es tan importante que los artistas cuiden el bien común, la solidaridad y los derechos del hombre.

 

Juan Pablo II durante toda su vida vivió la vocación del artista. La inició con el teatro cuando era actor y director en sus años juveniles. Daba ejemplos constantes, a lo largo de su vida, escribiendo poesía. Fue un gran mecenas en Cracovia y en Roma. Por esto, invitamos a los artistas a leer su famosa carta a los artistas. Él mismo se consideró siempre artista.

 

Muchos pintores reconocen que en la historia del arte no hay una expresión más atinada como la que él consignó en su poemario Tríptico Romano: "la visión esperaba la imagen". Esta sentencia demuestra el verdadero acto creador, él cuando Dios creó el mundo y el pintor, en este caso, Miguel Ángel, supo reflejarlo.

 

Para Karol Wojtyla, desde su juventud, la música tuvo su origen divino y sus objetivos transcendentes. No sólo era el reflejo del arte de los sonidos sino una exteriorización de las dimensiones espirituales del hombre y del amor divino. Lo consignó en varios poemas juveniles. Entre otros, en su poema Balada de las Arcadas de Wawel, escrita en 1939 (mil novecientos treinta y nueve), leemos:

 

"!Padre¡ otorga la victoria a la Música,

que va en la nube,

abajo verde por el reflejo de las hierbas,

 

 

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