Spotkanie z Seminarzystami, La habana 23 II 2010


Encuentro con los seminaristas

La Habana, 23 II 2010

 

¡Queridos Amigos!


1. "Doy gracias a Dios, Señor de la historia y de nuestros destinos, que me ha permitido venir hasta esta tierra, calificada por Cristóbal Colón como «la más hermosa que ojos humanos han visto». Estas fueron las primeras palabras que dijo el 21 (veintiuno) de enero de 1998 (mil novecientos noventa y ocho) el Santo Padre Juan Pablo II al llegar a Cuba. En aquel tiempo le acompañaba como su secretario. Hoy todavía guardo en el corazón el recuerdo de aquella extraordinaria visita de cinco días del sucesor de San Pablo en vuestra Patria. Hoy he llegado a Cuba a la invitación de vuestro Pastor, el Cardenal Arzobispo de La Habana. He venido a verlos desde Polonia, desde Cracovia que es la ciudad de Jan Pablo II, como pastor de la Iglesia cracoviense. Os traigo saludos de nuestros sacerdotes y seminaristas, así como de todos los fieles de Polonia.

 

La historia de mi Patria, Polonia, situada en el centro de Europa, ha sido siempre muy difícil. A lo largo de los siglos hemos padecido numerosas guerras, invasiones, mucho sufrimiento. Sabemos lo que significa la pérdida de la independencia. Le damos las gracias a la Divina Providencia por poder gozar ahora de la libertad, en un país donde la Iglesia puede cumplir su misión.

 

Desde su bautizo en 966 (novecientos sesenta y seis), Polonia durante siglos ha sido tierra de numerosos santos y beatos. Fue también la tierra del hombre llamado Karol Wojtyła. Este hombre fue elegido papa el 16 (dieciseis) de octubre de 1978 (mil novecientos setenta y ocho) y durante veintisiete años estuvo a la cabeza de la Iglesia católica universal.

 

2. El camino hacia el sacerdocio de Karol Wojtyła no fue fácil. Primero empezó los estudios universitarios. Al cabo de un año tuvo que interrumpirlos a causa de la Segunda Guerra Mundial. El joven Karol trabajó unos años como simple obrero en una cantera. Fue un trabajo muy duro. Luego ingresó en un seminario clandestino. Fue ordenado cura 1 (el uno) de noviembre de 1946 (mil novecientos cuarenta y seis).

 

Como arzobispo de la Iglesia cracoviana, el cardenal Wojtyła atribuyó mucha importancia a la formación de los seminaristas. Consideraba el seminario como « la niña de los ojos » - la pupilla oculi - como la institución y el medio ambiente más importante de la Iglesia. La pupila nos permite ver la realidad que nos rodea : el mundo y los hombres. El seminario prepara el futuro de la Iglesia. Prepara a personas, a los que Cristo dirigió su invitación : « Seguidme y os haré pescadores de hombres » (Mc 1, 17).


3. ¿Cómo deben comportarse los elegidos? Deben comportarse como los primeros apóstoles, Simón Pedro y Andrés, Santiago y Juan: „Al momento dejaron sus redes y se fueron con él" (Mk 1, 18). Se fueron con el Maestro de Nazareth, se fueron con con el Hijo de Dios, el Redentor del hombre.

 

El hombre contemporáneo tiene miedo de tomar una decisión parecida. Tienen miedo de que al aceptar la invitación de Jesús, lo perderá todo. Lo tomaba en cuenta el Santo Padre Benedicto XVI, cuando decía en la homilía que inauguraba su pontificado el 24 (veinticuatro) de abril de 2005 (dos mil cinco):

Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa [Juan Pablo II] quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada - de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno".


4. Queridos Seminaristas, queridos Amigos, los años pasados en el seminario es un tiempo de gran trabajo. Es un tiempo de formación humana y espiritual, intelectual y apostólica. Juan Pablo II subrayaba siempre que los futuros sacerdotes deben aspirar a la madurez humana y espiritual. Deben entregarse totalmente a Cristo y a sus hermanos y hermanas. En la adhortación apostólica Pastores dabo vobis el Papa escribía: «La formación espiritual comporta (...) buscar a Cristo en los hombres .En efecto, la vida espiritual, es vida interior, vida de intimidad con Dios, vida de oración y contemplación. Pero del encuentro con Dios y con su amor de Padre de todos, nace precisamente la exigencia indeclinable del encuentro con el prójimo, de la propia entrega a los demás, en el servicio humilde y desinteresado que Jesús ha propuesto a todos como programa de vida en el lavatorio de los pies a los apóstoles: «Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros»" (Jn 13, 15).

Esta es la tarea que ha de afrontar el hombre que se prepara al. Sacerdocio: formar su corazón al modo de la espiritualidad del Corazón Divino y del Buen Pastor : ser sólo para Dios y para los otros.

 

5. He aquí un par de reflexiones que quería compartir con Ustedes, sintiendo la alegría de nuestro encuentro. Les deseo esperanza, valor y constancia en el camino que han elegido para servir a Cristo, a su Evangelio y a las gentes a las que serán enviados.

 

 

 

Stanislaw Cardenal Dziwisz

Arzobispo de Cracovia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Spotkanie z Seminarzystami

La Habana, 23 II 2010

 

¡Queridos Amigos!

 

1. "Doy gracias a Dios, Señor de la historia y de nuestros destinos, que me ha permitido venir hasta esta tierra, calificada por Cristóbal Colón como «la más hermosa que ojos humanos han visto»". Takie pierwsze słowa wypowiedział 21 stycznia 1998 roku Ojciec Święty Jan Paweł II po przybyciu na Kubę. Wtedy towarzyszyłem mu jako jego sekretarz. Do dzisiaj noszę w sercu wspomnienie tej niezwykłej, pięciodniowej wizyty Następcy świętego Piotra w waszej Ojczyźnie. Obecnie przybyłem na Kubę na zaproszenie waszego Pasterza Kardynała Arcybiskupa Hawany. Przybywam do was z Polski, z Krakowa, ojczyzny i miasta Jana Pawła II, jako pasterz Kościoła krakowskiego. Przywożę wam pozdrowienia od naszych kapłanów i seminarzystów oraz od wszystkich wiernych z całej Polski.

Historia mojej Ojczyzny, Polski, położonej w środku Europy, była zawsze bardzo trudna. Na przestrzeni wieków doświadczyliśmy wiele wojen, najazdów, cierpienia. Wiemy, co to znaczy utrata suwerenności. Dzisiaj dziękujemy Opatrzności Bożej, że możemy żyć w wolnym kraju, w którym Kościół może pełnić swoją misję.

Polska przez ponad dziesięć wieków od przyjęcia chrztu w 966 roku, wydała wielu świętych i błogosławionych. Wydała również człowieka, któremu było na imię Karol Wojtyła. Ten człowiek od 16 października 1978 roku został Papieżem i niemal przez dwadzieścia siedem lat przewodził całemu Kościołowi powszechnemu.

 

2. Karol Wojtyła nie miał łatwej drogi do kapłaństwa. Najpierw rozpoczął studia na uniwersytecie. Po roku musiał je przerwać, bo wybuchła II wojna światowa i młody Karol został przez kilka lat był zwykłym robotnikiem w kamieniołomach. To była ciężka praca. Później wstąpił do tajnego seminarium duchownego. Święcenia kapłańskie przyjął 1 listopada 1946 roku.

Jak arcypasterz Kościoła krakowskiego, kardynał Karol Wojtyła bardzo dbał o formację swoich seminarzystów. Uważał Seminarium duchowne za „źrenicę oka" - za pupilla oculi, za najcenniejszą instytucję i środowisko Kościoła. Jak wiemy, źrenica oka pozwala nam dostrzegać otaczającą nas rzeczywistość. Pozwala nam widzieć świat i ludzi. Seminarium przygotowuje przyszłość Kościoła. Przygotowuje ludzi, którzy w imieniu Jezusa Chrystusa będą głosić światu Dobrą Nowinę. Przygotowuje ludzi, do których Chrystus skierował zaproszenie: „Pójdźcie za Mną, a sprawię, że się staniecie rybakami ludzi" (Mk 1, 17).

 

3. Jak powinni zachować się powołani. Powinni zachować się tak, jak pierwsi apostołowie - Szymon-Piotr i Andrzej, Jakub i Jan: „Natychmiast, porzuciwszy sieci, poszli za Nim" (Mk 1, 18). Poszli za Mistrzem z Nazaretu. Poszli za Synem Bożym, Odkupicielem człowieka.

Człowiek współczesny boi się takiej decyzji. Boi się, że odpowiadając na zaproszenie ze strony Jezus, straci wszystko. Zdawał sobie z tego sprawę Ojciec Święty Benedykt XVI, gdy w homilii na rozpoczęcie swojego pontyfikatu, 24 kwietnia 2005 roku mówił: „Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa [Juan Pablo II] quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada - de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno".


4. Queridos Seminaristas, queridos Amigos, lata spędzone w seminarium to czas wielkiej pracy. To czas formacji ludzkiej i duchowej, intelektualnej i apostolskie. Jan Paweł II podkreślał zawsze, że przyszli kapłani powinni dążyć do ludzkiej i duchowej dojrzałości. Powinni być całkowicie dla Jezusa Chrystusa i całkowicie dla jego braci i sióstr. W adhortacji apostolskiej Pastores dabo vobis Papież pisał: „La formación espiritual comporta (...) buscar a Cristo en los hombres .En efecto, la vida espiritual, es vida interior, vida de intimidad con Dios, vida de oración y contemplación. Pero del encuentro con Dios y con su amor de Padre de todos, nace precisamente la exigencia indeclinable del encuentro con el prójimo, de la propia entrega a los demás, en el servicio humilde y desinteresado que Jesús ha propuesto a todos como programa de vida en el lavatorio de los pies a los apóstoles: «Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros»" (Jn 13, 15).

Oto zadanie, jakie staje przed człowiekiem przygotowującym się do kapłaństwa: formować swoje serce w duchowości Serca Bożego i Dobrego Pasterza: być całkowicie dla Boga i być bez reszty dla innych.

 


5. Oto kilka myśli, którymi chciałem się podzielić z wami, przeżywając radość z naszego spotkania. Życzę wam nadziei, odwagi i wytrwałości na drodze, którą wybraliście, by służyć Jezusowi Chrystusowi, Jego Ewangelii i ludziom, do których będziecie posłani.

 

Stanislaw Cardenal Dziwisz

Arzobispo de Cracovia

 

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